Conversaciones

Miguel Brechner sobre la guerra perpetua, la izquierda y la estrategia de paz

La guerra no sirve si no hay paz al final del camino.

19 de mayo de 2025 · Publicado originalmente en jikatuTV · Ver original

Esta conversación con Miguel Brechner, ingeniero y expresidente del Plan Ceibal, diagnostica el conflicto tras el 7 de octubre: el antisemitismo en la izquierda latinoamericana, la guerra que se perpetúa por la regeneración del adversario y la orfandad de una estrategia política que le otorgue sentido al triunfo militar.

En diálogo con el capítulo La Permanencia Organizada

Cualquier estrategia militar tiene que tener una estrategia política al final del camino; si no, no sirve.

Palabras de Miguel Brechner, en diálogo con La Razón Sitiada de Jimmy Baikovicius.


El antisemitismo y la izquierda

Jimmy: ¿A qué obedece el deterioro en la mirada de ciertos sectores de izquierda respecto a Israel y a los judíos?

Miguel: Te voy a decir algo. En el Uruguay hay mucho antisemitismo, mucho más del que todos creen. Hay más antisemitismo en la izquierda que en la derecha, no te quepa la menor duda. Pero no es que los malos de la película son la izquierda y los buenos son la derecha. No. Hay mucho antisemitismo. Hace poco, sobre encuestas hechas en América Latina, el Congreso Judío publicó un ranking de antisemitismo y Uruguay quedó primero. Creo que hay sectores de la izquierda uruguaya que, por diversas razones, siguen creyendo que los movimientos de liberación nacional de los años sesenta siguen vigentes hoy. Y creen que Al Fatah o Hamás son movimientos de liberación nacional. No hacen una evaluación.

Jimmy: La política exige un mínimo de rigor y lectura. Un mínimo.

Miguel: Hay sectores de izquierda que tienen la visión equivocada de que Rusia todavía es la Unión Soviética. Un poco de estudio te indica que Putin y la Unión Soviética no tienen nada que ver. Hay gente que, por intereses geopolíticos, se puso del lado de los palestinos a cualquier precio. Y hay otra cantidad de gente en la izquierda que ha tenido posturas razonables. Lo peligroso es el razonamiento de que unos son buenos y otros son malos, y que la liberación es la lucha de los palestinos sin que importe que maten judíos. Hay mucha gente que piensa así.

La precisión del lenguaje

Miguel: Vos tenés que entender que la ocupación es uno de los problemas más grandes que tiene Israel desde el año sesenta y siete.

Jimmy: ¿La ocupación de qué?

Miguel: De los territorios de Cisjordania y Gaza por parte de Israel.

Jimmy: Pero Gaza no está ocupada.

Miguel: Gaza está controlada por Israel. No está con militares, pero está controlada: si paga o no paga impuestos, si entra o no entra la plata, si transfiere o no transfiere. Quiero hacer un puerto: no puedo. Quiero hacer un aeropuerto: te lo bombardeo. Te corto la luz y no hay electricidad.

Jimmy: Está bien, pero no está ocupada. La precisión de los términos es el primer territorio en disputa.

Miguel: Controlada, si querés. No estaba militarmente ocupada. Pero Cisjordania sí. Lo que ves en Cisjordania es terrible. Lo que están haciendo en los asentamientos es terrible, del lado israelí. Eso genera una opresión y un odio. Que no quiere decir que destruir Israel sea la liberación.

La guerra sin estrategia política

Miguel: Es muy difícil aceptar que no haya solución política. Y lamentablemente hoy no la está planteando nadie: ni Israel ni la Autoridad Palestina. Mis críticas son muy fuertes porque la palabra paz no la usó nadie después del 7 de octubre. Y cualquier estrategia militar tiene que tener una estrategia política al final del camino; si no, no sirve. Las guerras como guerras nunca dieron resultado.

Jimmy: La Segunda Guerra Mundial contra Hitler dio resultado.

Miguel: Sí, pero vos sabés en qué momento habían decidido qué hacer: tres años antes ya habían dicho cómo seguía esto. Había que llegar a una rendición incondicional y dar vuelta el país. Y ahí se mató inocentes; los aliados usaron violencia innecesaria en muchos momentos, como estrategia. Yo cuento una anécdota: mi profesor de ingeniería eléctrica en Londres había sido piloto de la Royal Air Force. Un día en clase me dice: «Por suerte ganamos, porque si no a mí me hubieran llevado a los juicios de guerra, porque yo bombardeé Dresde.» En Tokio, antes de Hiroshima y Nagasaki, Estados Unidos hizo un bombardeo sobre civiles donde mataron cien mil personas. Las guerras son una desgracia, pero el objetivo final era destruir y reconstruir. En este momento no hay ese objetivo. Entonces la guerra como guerra no va a llegar a ningún lado. Ojalá me equivoque.

Los rehenes y la trampa del conflicto

Jimmy: ¿Tiene Israel otra salida que no sea la destrucción de Hamás?

Miguel: La primera opción que tiene Israel es recuperar a los rehenes. Y para recuperar a los rehenes, cualquier precio es válido. Eso no está saldado en Israel: hay un alto porcentaje de la población que quiere eso, y el gobierno quiere otra cosa por otras razones. Como me dijo el papá de uno de los hermanos Horn, que uno ya está liberado: «Israel nos tenía que cuidar. No nos cuidó. Ahora los tiene que traer.» Esta guerra, si la analizás, dura muchísimos años. Israel dejó crecer a Hamás. Dejó entrar plata. ¿Vos sabés cómo entraba la plata a Gaza? En autos israelíes que cruzaban con valijas: cinco o diez millones de dólares semanales. Israel dejó pasar todo eso.

Jimmy: Es que el 7 de octubre altera toda la secuencia.

Miguel: Después del 7 de octubre había que romperles el que te dije, y se lo rompieron. Pero hoy te hablo de la guerra, no del 7 de octubre. En febrero, marzo, la guerra ya estaba liquidada.

Jimmy: Fue una trampa el 7 de octubre: lo planificaron dos años antes. Y los rehenes son el arma que captura la secuencia.

Miguel: Es la principal arma que tienen, y no es la primera vez que pasa. En algún momento vos decís: quiero a los rehenes, voy a negociar. Y le va a costar a Israel: la negociación de los rehenes termina en la caída del gobierno, porque van a tener que entrar muchos palestinos a cambio de los rehenes. ¡Eso es lo perverso! Si decís basta, se cae un gobierno. Entonces no se dice basta. No hay un win-win ahí: hay lose-lose. Israel cae, y Hamás, si entrega todo, cae también.

La guerra que se regenera

Miguel: Es desesperante ver la perpetuidad de una guerra donde el otro siempre se regenera. Hay gente que le manda plata. Irán está debilitado, pero no está en knockout; el interés de Irán es que esto siga así. Israel mató doce o quince mil combatientes, y Hamás ya los repuso. Ahora hay de vuelta túneles. Yo te paso una lista de todos los cabecillas que Israel ya mató. Mató a Nasrallah, mató al anterior de Nasrallah… y al año, o a los seis meses, explotó la AMIA. Es una guerra, pero en algún momento tenés que tratar de encontrar una solución. Solamente a bombardeos, matando al hermano de Sinwar, y después al primo de Sinwar, no logramos nada.

Jimmy: Pero el adversario es un islamismo radical dispuesto a sacrificar generaciones enteras. Esa asimetría moral vuelve difusa la solución.

Miguel: En la historia no puede ser que este sea el único conflicto que no haya encontrado algún ápice de solución. El terror interno en Gaza es gigante: vos querés que los palestinos se rebelen, ¡si te fusilan! Por eso digo que es una tragedia. Pero tenés que ser más vivo que ellos. You have to outsmart them.

La secuencia restituida

Miguel: ¿Sabés cuánta gente había en Gaza en el cuarenta y ocho, cuando la partición? Doscientas mil personas. Cuando Israel expulsa, y otros se van, se van para Gaza. Ahí empiezan a ser refugiados. En la negociación de Camp David, Israel le tenía que haber dicho a Egipto: Gaza es tuya. ¿Para qué se la quedó? El peor negocio fue volver a conquistar Gaza.

Jimmy: Hubo asentamientos judíos allí hasta la decisión estratégica de retirarse.

Miguel: Esos fueron asentamientos que el gobierno de Israel hizo en Gaza después del sesenta y siete, como hizo en el Sinaí. Después Sharon los levantó.

Jimmy: Y así surge Israel: cuando la ONU decide que el mandato británico se divida en dos Estados, los árabes deciden hacer una guerra para expulsar a los judíos, y la perdieron. Si hubieran perdido los judíos, Israel no existiría.

Miguel: En el año cuarenta y nueve, en la Knéset, Menájem Beguín le echa en cara a Ben Gurión por qué no conquistó Hebrón. Y Ben Gurión le explica por qué no había que conquistar esos territorios. Después los conquistan en el sesenta y siete, y los árabes dicen que no a paz por territorios. Tiene muchos necios en el camino esto. Pero el fanatismo de que todo eso es Israel y los árabes no existían… A nosotros nos decían: los árabes se escaparon, nadie los expulsó. ¡No es así! En algunos lados se escaparon, en otros los expulsaron. Es la tragedia de la guerra.

Jimmy: La historia humana está tejida de injusticias. La exigencia de una pureza ética absoluta suele ser la máscara para negar el derecho a existir.

Miguel: Obvio.

El divorcio

Miguel: Hay que aceptar que esa tierra hay que dividirla. Lo escribió Amos Oz hace cuarenta años: esto es como el divorcio. No hay más «tu llave que venís a mi casa».

Jimmy: ¿Cisjordania y Gaza como Estado palestino e Israel como Estado judío?

Miguel: Israel es Israel. Pero Judea y Samaria, si quiere ser palestino, si quiere ser jordano, no es mi problema. Lo que no tengo que estar es haciendo de policía ahí. Los árabes tienen que aceptar que Israel tiene derecho a existir como país de los judíos. En las negociaciones del dos mil y del dos mil ocho, esa fue la cláusula por la cual Arafat, y después Abbas, negaron el arreglo: el derecho nacional judío. Hoy eso ya cambió: tenés una cantidad de países árabes pragmáticos que ya lo aceptan. No lo acepta Irán, no lo acepta Hamás; lo acepta parcialmente la Autoridad Palestina. Tenés que lograr que esa sea la mayor minoría.

Jimmy: ¿Cómo se funda una solución si la guerra no se orienta a ganarla políticamente?

Miguel: El 7 de octubre es claramente una respuesta a la normalización de Arabia Saudita con Israel. Lo primero que tenés que buscar es normalizar, como estaban normalizados otros países, y dejarlos aislados a ellos. No hay salida fácil: esto es una tragedia donde lo mires. Pero en algún momento los intereses tienen que alinearse. Todo el debilitamiento del eje proxy de Irán tiene sentido si hoy salís con una solución política. Si no salís con una solución política, no vale nada.

Jimmy: Exactamente. La fuerza sin arquitectura política no funda nada: administra la permanencia.


Precisiones Históricas

El ranking citado por el entrevistado corresponde al Informe de Antisemitismo Online del Observatorio Web (Congreso Judío Latinoamericano, AMIA y DAIA), que ubicó a Uruguay primero en la región en proporción de mensajes antisemitas en redes. Hamás, por su parte, fue fundado formalmente en diciembre de 1987, durante la Primera Intifada.


Erratas

Sobre la población de Gaza en 1948: la Franja contaba antes de la guerra con unas 70.000–80.000 personas. La cifra de unas doscientas mil mencionada en el diálogo corresponde a los refugiados que llegaron durante y después de la guerra, que casi cuadruplicaron la población original de la Franja.

Sobre la cronología de los atentados: Abbas al-Musawi, antecesor de Nasrallah al frente de Hezbolá, fue asesinado en febrero de 1992; el atentado que siguió al mes fue el de la Embajada de Israel en Buenos Aires (marzo de 1992). El atentado contra la AMIA ocurrió más de dos años después, en julio de 1994.



Eco doctrinal: capítulo La Permanencia Organizada de La Razón Sitiada de Jimmy Baikovicius

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